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¿Qué Causa Depresión?

Por United Behavioral Health. © 2002. Todos los derechos reservados.

Por siglos se ha discutido sobre los orígenes de las enfermedades mentales. En la época actual la opinión que prevalece en gran parte corresponde a uno de los lados de dos teorías opuestas: Lo innato y lo adquirido.

El punto de vista de lo innato expresa que la herencia o genética por sí sola determina si una persona desarrollará una enfermedad o patología. Por lo tanto, existe una vulnerabilidad “incorporada” y predeterminada para acentuar los eventos negativos lo que a su vez significará una mayor probabilidad de desarrollar el trastorno.

El punto de vista de lo adquirido refleja un modelo de tabla rasa, que presume que nacemos fundamentalmente como una “pizarra en blanco” y que las experiencias perjudiciales en los primeros años de vida serán el factor causante de enfermedades más adelante. Éstos pueden incluir exposición al trauma, abuso o negligencia en las primeras semanas, meses o años de vida que habitualmente involucra a uno de los padres o cuidador principal.

Desde hace poco, se acepta ampliamente en los círculos de la psicología que posiblemente sea una combinación de ambos: la vulnerabilidad genética y las experiencias profundas en los primeros años de vida.

En la actualidad, podemos estudiar la enfermedad mental, gracias a la tecnología de imágenes médicas, lo que permite a los científicos “ver” la depresión clínica en el cerebro. Ellos también han podido rastrear la forma en que las experiencias en los primeros años de vida pueden cambiar ciertas estructuras cerebrales, mediante la hiperactivación de ciertas sustancias químicas y hormonas, en respuesta al estrés, por ejemplo. Esta información ha cambiado la forma en que se ve y trata la depresión.

Estrategias Eficaces

Los nuevos medicamentos antidepresivos ayudan a corregir el desequilibrio químico relacionado con este trastorno. También se ha demostrado que ciertas formas de tratamientos enfocados en la psicoterapia, tales como la terapia cognitiva conductual, reducen este desequilibrio.

Los hábitos de estilo de vida también son esenciales para ayudar a controlar este trastorno, especialmente a nivel biológico, tales como dormir en forma adecuada, hacer ejercicio regularmente y exponerse diariamente a la luz exterior. Nuestros cerebros primitivos evolucionaron en este ambiente durante millones de años en la tierra y no es de extrañar que nuestro bienestar siga dependiendo de ellos.

  • Ciclos de sueño regulares: Acostarse y despertar aproximadamente a la misma hora todos los días ayuda a pasar por todas las etapas del sueño, especialmente el sueño de ondas lentas (profundo) que es importante para la regulación del estado de ánimo. Se deben evitar las drogas y el alcohol, incluida la cafeína, que pueden interferir con el sueño.
  • Ejercicio regular: El ejercicio aumenta la liberación de endorfinas que elevan el estado de ánimo, aumentan la tolerancia al dolor y hacen posible un mejor sueño. Se ha demostrado que el ejercicio regular, incluso sin otros tratamientos, disminuye la depresión.
  • Exposición a la luz: Veinte minutos al día en el exterior, de preferencia en la mañana, ayudará a regular el “reloj biológico” preparándo el cuerpo para las actividades diarias. En algunos climas, esto puede ser difícil. Una “caja de luz” (l0,000 lúmenes) diseñada especialmente puede ser un sustituto eficaz.

Cada vez hay más pruebas que otros tipos de experiencias también pueden afectar la depresión biológica, como el valor de las relaciones interpersonales estrechas; encontrando significado o sentido a la vida; mediante la expresión saludable y directa de las emociones; aprendiendo y practicando de manera eficaz las habilidades para sobrellevar las cosas; estableciendo y alcanzando metas aunque sean pequeñas y dejando salir los sentimientos guardados, durante las sesiones de terapia o durante el proceso de escribir los sentimientos en un diario.

La información sobre los enfoques educacionales o terapéuticos se proporciona sólo para fines educacionales. Algunos tratamientos pueden o no estar cubiertos por su plan de beneficios. Por lo general, la cobertura depende de las especificaciones de su plan y las pautas pertinentes mantenidas con relación a su plan de beneficios.

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