Por el Consejo sobre la Violencia Juvenil de la Casa Blanca. Dominio Público.
Muchos padres se preocupan cuando sus hijos adolescentes no desean pasar tanto tiempo con la familia como antes. Esto puede ser hiriente y atemorizante. Usted se preocupa por la seguridad y el futuro de ellos. Es normal que sus hijos deseen pasar más tiempo con sus amigos durante la adolescencia, pero esto no significa que ignoren a sus familias. Los padres y adolescentes deben tomar medidas para permanecer conectados o para volver a conectarse.
Con mi hija solíamos ser unidas. Hablaba conmigo acerca de todo. Ahora ella tiene 14 años y me evita. Está en silencio durante la cena y luego se va a su habitación o habla por teléfono con sus amigas toda la noche. A veces se enoja y se pone de mal humor. Quiero comunicarme con ella como lo hacía antes, pero no sé cómo empezar.
A veces la solución es fácil. Pase más tiempo con ella. Propóngale hacer cosas que ambas disfruten. Conversen más. La hora de la cena es una excelente oportunidad para conversar. Conversen acerca de su día. Pregúntele a su hijo adolescente sobre su día. Asegúrese de que el televisor esté apagado y que el adolescente esté sintonizado.
La mayoría de los adolescentes están de acuerdo en que desean pasar más tiempo con sus padres. Puede que le sorprenda enterarse de que un reciente estudio indicó que la mayoría de los adolescentes señaló que su principal inquietud era “no pasar suficiente tiempo juntos” con los padres. Muchos estarían complacidos de que sus padres se preocuparan lo suficiente por hacer el esfuerzo para pasar más tiempo con ellos.
A algunos adolescentes les cuesta expresar sus sentimientos de enojo y molestia. Mantienen sus sentimientos reprimidos. Los padres deben lograr que sus hijos se muestren un poco más comunicativos. Comience una conversación diciendo “He notado que has estado molesto. Conversemos acerca de lo que está pasando”.
No obstante, algunos adolescentes pueden darles la espalda a sus padres. Si esto ocurre, tenga paciencia y sea tenaz hasta que se abra camino. Si no logra abrirse camino, puede que el problema sea más serio que la vergüenza o que una dificultad para comunicarse.
A veces están tratando de ser independientes, otras, sienten vergüenza de sus propios pensamientos y sentimientos, como el enojo, o sus deseos sexuales. Los adolescentes también se cierran debido a las presiones que sienten en casa, en la escuela o en la comunidad. Una de las razones más importantes por las que los adolescentes dejan de hablarle es que tienen miedo de hablar de manera honesta con sus padres. Creen que si hablan abiertamente sobre cosas que ha hecho y que pueden estar mal, les darán un sermón, serán castigados o criticados.
La mejor forma de ayudar a los adolescentes para que se abran y permanezcan así con sus padres y con otros adultos en sus vidas, es demostrar que usted los acepta. Cuando cometen un error o se portan mal, puede ayudarlos con amor a aprender de su experiencia. Asegúrese de que saben que usted los ama, incluso cuando su comportamiento le cause problemas.
Hágales saber a los adolescentes que los escuchará y trate de comprender su punto de vista, sin menospreciarlos ni tratar de controlarlos. A veces puede ser difícil para los adultos tener una mentalidad abierta. Sin embargo, para comunicarse con los adolescentes, los padres deben hacer algo más que sólo hablar; deben escuchar y realmente oír lo que los adolescentes están diciendo. También deben darse cuenta de los problemas de los cuales no están hablando y tener el valor para comenzar una conversación acerca de éstos.
Cuando surgen desacuerdos, escuchar no significa que renuncie a su autoridad como padre. Significa que los adolescentes tengan voz en asuntos que los involucran. A través del diálogo familiar, los padres llegan a conocer lo que los adolescentes están pensando y sintiendo, y estos últimos, llegan a conocer la posición de los padres. A veces los padres y los adolescentes pueden lograr acuerdos cuando ninguno parecía posible. Incluso cuando no se logre el acuerdo, existe una mayor posibilidad de que los adolescentes hagan lo que sus padres desean si sienten que fueron escuchados con una mente abierta.
Puede que los padres se frustren cuando intentan comenzar una conversación con el adolescente y éste simplemente no está interesado. Sin embargo, existen temas difíciles que se deben conversar. Los adolescentes enfrentan presiones y tentaciones sobre el alcohol y otras drogas, el sexo, el tabaco, las armas y la violencia. Ellos necesitan y merecen el apoyo de los adultos. No espere a que ocurra una crisis. Idealmente, los padres deben encontrar momentos y formas para hablar con los adolescentes antes de que ocurran problemas serios, de preferencia en una etapa temprana de la vida de sus hijos. No obstante, nunca es demasiado tarde para empezar.
Las presiones que usted sintió cuando era adolescente han aumentado para los adolescentes actuales. Reconocerá algunas de éstas como problemas que le inquietaron a usted durante su juventud. Otras son exclusivas de los adolescentes actuales.
Es posible que los adolescentes que pertenecen a grupos étnicos y raciales minoritarios enfrenten presiones particulares relacionadas con el hecho de pertenecer a una minoría. Los padres de estos adolescentes deben tener especial sensibilidad hacia estas presiones, así como hacia las diferencias culturales y de idioma, que pueden afectar las interacciones del adolescente en la escuela, con los pares y con otros.
A veces, usted comienza una conversación acerca de estos problemas como parte de una conversación normal. Generalmente, los “momentos educativos” se producen durante las actividades cotidianas. Por ejemplo, podría conversar acerca del consumo de alcohol en menores de edad cuando alguien se embriaga en presencia de su familia, en una película o cuando ve un reportaje en el periódico sobre un accidente producto del consumo de alcohol en adolescentes. Podría conversar acerca de la violencia y de mejores formas para resolver los problemas después de haber visto un programa de televisión o una película que muestre la violencia como una solución para un desacuerdo.
Si el adolescente no quiere conversar, intente aclararle que su propósito es desarrollar comprenderlo y apoyarlo, y no encontrar faltas o castigarlo. Si no puede estimular el diálogo en su hijo, apártese por un tiempo. Esta estrategia puede ser apaciguadora. Entonces, dele algún tiempo a su hijo o hija para que lo medite. Algunos días después, puede volver a intentar comenzar la conversación. Los padres pueden ser flexibles con el comienzo del diálogo, pero no deben rendirse a la necesidad de que esta conversación finalmente comience. Aunque puede ser más difícil que los varones se abran, los padres deben instar el diálogo de igual manera con hijos e hijas.
Los adolescentes actuales, más que nunca antes, necesitan comunicarse con los adultos; si no es con uno de los padres, entonces con un entrenador o un profesor, con un abuelo o un padre sustituto, con un miembro del clero o con otro adulto de confianza en sus vidas. Los adolescentes necesitan de un adulto con quien puedan conversar abiertamente. No se debe permitir que confíen únicamente en otros adolescentes para recibir información importante, conversación y ayuda con la solución de problemas sobre cómo crecer sabiamente.
Intente establecer una buena comunicación con el adolescente, pero recuerde que puede que algunos conversen más abiertamente sobre temas delicados con alguien que no es su padre o tutor. Si usted es padre o madre, trate de que esto no hiera sus sentimientos; recuerde que a la larga su hijo lo respetará más si lo insta a conversar con alguien más, si eso es lo que funciona mejor. Puede que los padres solteros y otros padres deseen encontrar un programa de tutorías, que puede ser una fuente de apoyo y que puede brindarle alguien para que converse con el adolescente. Puede que el orientador vocacional de la escuela del adolescente sepa de algunos programas.
National Youth Violence Prevention Resource Center (Centro Nacional de Recursos sobre la Prevención de Violencia Juvenil) (Centro Federal de Intercambio de Información) 1-866-SAFEYOUTH (1-866-723-3968) www.safeyouth.org
SafeUSA(Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) www.safeusa.org
National Domestic Violence Hotline(Línea Nacional contra la Violencia Doméstica) 1-800-799-SAFE (7233) www.ndvh.org
Center for Substance Abuse Treatment(Línea Nacional contra la Violencia Doméstica) 1-800-799-SAFE (7233) www.ndvh.org
National Domestic Violence Hotline(Centro para el Tratamiento del Abuso de Sustancias) 1-800-662-4357 (Línea de Ayuda Gratuita)
National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism(Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo) www.niaaa.nih.gov
National Institute on Drug Abuse(Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas) www.nida.nih.gov
Office of National Drug Control Policy(Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas) 1-800-788-2800 www.theantidrug.com
Substance Abuse and Mental Health Services Administration(Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias)1-800-729-6686 www.samhsa.gov
National Institute of Mental Health(Instituto Nacional de la Salud Mental) www.nimh.nih.gov/publicat/childmenu.cfm
Substance Abuse and Mental Health Services Administration
(Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias) 1-800-789-2647
(Lunes a viernes de 8:30 a.m. a 5:00 p.m. Hora del Este) www.samhsa.gov
U.S. Department of Justice(Departamento de Justicia de los Estados Unidos) www.parentingresources.ncjrs.org
U.S. Department of Health and Human Services(Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos) www.healthfinder.gov
U.S. President’s Management Council(Comisión de Administración del Presidente de los Estados Unidos) www.firstgov.gov